En los setentas se origina el debate sobre las fuerzas conductoras del impacto ambiental, por un lado se presenta Commoner con su tesis referente a que la tecnología posterior a la Segunda Guerra Mundial es la responsable del desastre y en su favor recaba información de casos concretos en donde se demuestra el impacto negativo que ocasiona el salto hacia una tecnología menos eficiente, por su parte, Ehrlich y Holdren argumentan que el enfoque excesivo sobre la tecnología conlleva el peligro de una aceptación acrítica de las causas y una elaboración parcial de soluciones puramente técnicas. A su favor citan el argumento de la explosión demográfica y tratan de ligarlo todo en un modelo complejo y dinámico. El debate era cual era la presión principal que afectaba al medio ambiente para atajarla con medidas de política económica. Parece que ambas visiones son complementarias porque terminaron por llevar a la formula principal de la ecología industrial

1.- I=PAT

Donde el impacto ambiental (I) es igual a la presión que ejerce la población (P) multiplicada por un nivel económico (A) y una eficiencia tecnológica (T). Puede esperarse que la población y la abundancia económica sean presiones directas y la eficiencia un atenuante de las presiones. En la actualidad se añaden términos estocásticos para considerar todo lo que cae fuera como organización política, innovación, etc.

Commoner fue el primero en llegar a esta identidad y trato de darle una operatividad con los datos disponibles, sustituyendo A por el PIB per cápita y T por la eficiencia energética o de cualquier otro insumo (cantidad de PIB por cantidad de Insumo). Sus principales resultados son que las tendencias demográficas no explican la mayor parte del impacto ambiental, cuya variable asignada fue la emisión de algún contaminante. Commoner no hacia distinción entre consumo o ingreso, entre eficiencia o intensidad, ni entre nivel de contaminación o emisiones, porque el mismo no era economista y el debate se mantuvo por un tiempo apartado del corpus de ciencias sociales.

Ehrlich y Holdren aunque enfatizaban el papel negativo de la explosión demográfica, siempre alertaron de la imposibilidad de tratar al modelo en forma lineal, por el contrario, trataron de darle una expresión matemática mucho más compleja que diera cuenta de los choques abruptos sobre el medio ambiente. Desde su punto de vista había cosas difíciles de medir y obscuras a la hora de proponer relaciones funcionales por lo que arribaron a una ecuación algo diferente.

La ecología industrial reformista considera la ecuación IPAT como su ecuación fundamental, esto puede deberse a tres causas: parcialmente trata de acometer la situación ambiental en forma unidimensional, de una manera pragmática trata de enfocarse en la variable de influencia positiva en tanto que deja al libre curso la economía y la población, finalmente se trata de un modelo que consolida el optimismo tecnológico, confía en que la tecnología puede resolver cualquier conflicto ambiental.

La ecuación IPAT sirve a diversas interpretaciones sobre todo por la falta de un marco unitario, lo cual abona al debate científico y está bien. Creo que su importancia radica en la posibilidad de fragmentar varios factores mezclados que intervienen para crear el impacto ambiental. Desde luego que deberían ser modificadas las matemáticas del modelo. En primer lugar, el efecto conjunto I debe ser igual a la suma de los efectos P, A y T en cada uno de los años. En segundo lugar, el modelo debería recoger los rezagos provenientes de la acumulación de efectos. En fin que se puede utilizar un modelo VAR, etc.

En realidad la interpretación no es difícil, pero las recomendaciones de política si. El impacto ambiental es la suma de los comportamientos económicos, sociales y tecnológicos promedios aquí y en China pero con esto solo no sabemos a quién echarle la culpa ni que hacer. Por ejemplo, si en la India la tendencia demográfica nos da la causa principal del problema ecológico no nos dice si debemos implantar una política como la China o si debemos incentivar la distribución equitativa para que las familias tiendan a desplazar sus intereses y posibilidades materiales hacia grupos menos numerosos, no nos dice si las castas y el régimen Ingles aun no han sido superados.

El modelo estocástico que puede desprenderse de la identidad IPAT puede ser proyectado hacia el futuro para determinar lo que es necesario hacer y contrastarlo con lo posible. Dada la naturaleza del crecimiento económico exponencial se puede concluir que la revolución tecnológica en que confían los reformistas industriales deberá sobrevenir en dos décadas aproximadamente debiendo multiplicar por un factor de decenas la eficiencia actual que ya es muy alta para ciertas tecnologías de arrastre como el motor de combustión interna. Quizá pueda ocurrir que la curva de Kuznets no pueda verificarse nunca (de ser verdadera) debido a los limites en el crecimiento económico y esto es importantísimo para el aletargamiento social: sin un futuro prometedor en 30 años como se convencerá a la gente de soportar las injusticias de hoy. Es más, si el futuro es algo menos prometedor que el actual como se convencerá a la gente de mantener la inequitativa distribución de los ingresos de ahora en que 1% atropellan al resto.

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